sábado, 10 de febrero de 2007

Nocturno II, Oliverio Girondo

Debajo de la almohada
una mano,
mi mano,
que se agranda,
se agranda
inexorablemente,
para emerger,
de pronto,
en la más alta noche,
abandonar la cama,
traspasar las paredes,
mezclarse con las sombras,
distenderse en las calles
y recubrir los techos de las casas sonámbulas.

A través de mis párpados
yo contemplo sus dedos,
apacibles,
tranquilos,
de ciclópeas falanges;
los millares de ríos
zigzaguenates,
resecos,
que recorren la palma desierta de esa mano,
desmesurada,
enorme,
adherida al insomnio,
a mi brazo,
a mi cuerpo
diminuto,
perdido
en medio de las sábanas;
sin explicarme cómo esa mano
es mi mano,
ni saber por qué causa se empeña en disminuirme.

Este poema en su primera estrofa me recordo los variados significados que poseen las manos, resumiendose en ella casi todo como la fraternidad, el cariño, el brindarse, hasta las cosas más funesta del hombre, y como si fuera poco tambien la vergüenza.
Pero después de leerlo entre ese tono de sentimentalismo y de ironía con el que Oliverio remata el poema, recordé un cuento que leí hace bastante con mis alumnos de Cortáza, en La otra orilla, llamado “Las manos que crecen” ; dicho cuento tenía el mismo leitmotiv. Sinceramente es un relato para leer, sobretodo para los adolescente, que misteriosamente sus cuerpos crecen siempre de manera desproporcionada.

1 comentario:

  1. Es un gustazo compartir con vos un blog! Girondo es mi autor favorito y lo que escribis de las manos es sumamente emotivo.
    Te felicito!!!
    Karina

    ResponderEliminar

Los significados se construyen durante toda la vida y ellos son el reflejo de nuestras vivencias.