Como los angeles de fiero,
volveré a tu alcoba
y me deslizaré hasta ti sin ruido
con las sombras de la noche;
Y te daré, morena mía,
besos fríos, como la luna,
y caricias de serpiente
que van reptando en torno a una fosa.
Al llegar la lívida mañana,
hallarás mi sitio vacío
y hasta el anochecer seguirá frio.
Como otros por la ternura,
en tu vida y en tu juventud
por el terror quiero reinar.
Qué increíble mi Charles, mostrarnos a la muerte como la vejez cotidiana que se renueva todas las noches; dejándonos sentir la vida durante el día. Pues yo te contesto Baudelaire que si la muerte es soñar entonces no le temo. Pero más allá de nuestras opiniones te agradezco tanto erotismo pues al mismo tiempo de verla funesta, la ves tan bella, que enamora.