sábado, 18 de diciembre de 2010

El paraíso, ¿lo perdimos?


La parábola de la Biblia en la que se habla del paraíso perdido siempre me llamó la atención. Sin duda Dios, nuestro creador, nos quería decir algo mas que el concepto del pecado por el desnudo y el castigo por no acatar la norma. Entonces, qué roles juegan el concepto de desobediencia, norma, mal, pecado, a qué cosa responden. Esas son preguntas que obran en uno eternamente hasta que… EUREKA, se hace la luz.
En una charla con una amiga me descubrí interpretando dicha parábola. La interpretación a la que arribe es muy interesante y plausible de ser compartida.
Por una deformación profesional para mí Adán y Eva son dos caras de la misma moneda, representan al hombre como género humano y como ser humano porque de hecho la parábola habla a nuestra individualidad para crecer y brindarnos a los demás, a la comunidad.
¿Qué nos viene a decir?, según mi interpretación, Adán representa el hemisferio izquierdo del cerebro pues ahí están la mesura, la situaciones pensada lo lógico-matemático y Eva el derecho que representa la emoción, los miedos, lo lúdico, el disfrute. Entonces, es ahí cuando la serpiente seduce a Eva y la ínsita a probar tan deliciosa fruta. La serpiente, imagen alegórica del ángel malvado, representa las inseguridades que despierta el mundo, siendo la manzana el icono del miedo.
Así es como ella come la manzana por su inseguridad, su incredulidad, por su emoción y es Adán quien intenta detenerla, aplicando la templanza. Gracias a que Eva, el hemisferio derecho, escucha al miedo, desata todos los males, y perdemos el paraíso. Los males lanzados son todos los contratiempos que sufrimos cuando tomamos decisiones por miedo, son los que se desatan en nuestro interior, aquellos que despiertan la envidia, el odio, la venganza, la gula, y otros tantos.
Y de esta manera todo lo que se nos brinda para aprender en el paraíso se convierte en el infierno porque la enseñanza para el crecimiento de nuestra alma es mas dura, ya que no solo debemos aprender lo que vinimos a aprender, sino también debemos aprender a no tener miedo, a poder amarnos más y a confiar más en nosotros mismos.
Por lo tanto yo no como más la manzana del miedo, para no perder en la tierra el paraíso prometido. Y cada vez reverencio mas a Dios por su sabias palabras, no solo nos dio un consejo para no perder el paraíso sino que también un consejo para mantener nuestra salud mental.

Un niño cubierto de flores





Hoy en vísperas de una linda Navidad quiero compartir un regalo del alma, que me hicieron dos personas a las que quiero mucho. Y de esta manera apelar a la inocencia que se desprende de la adultez. Pues la inocencia es el resultado del hombre que desea obrar bien y pensar en él con sabiduría conociendo su contracara, la maldad.
Los significados se construyen durante toda la vida y ellos son el reflejo de nuestras vivencias.